Por fin hemos llegado, juntemos a los dos cónyuges; para ello compré una base de porexpan con forma de corazón. No sabía de que color forrarla, hasta que vi una gomaeva a rayas rosas y blancas.
Puse a la novia de lado para dar la sensación de que le miraba de soslayo, y le uní la mano que tenía libre, la otra sostenía el ramo, a la mano de él.
Puse mucha ilusión en este trabajo; en primer lugar por ser para un enlace especial y, en segundo lugar, porque era un reto por la dificultad que conllevaba.
Quiero darle las gracias a Eva por este encargo, por confiar en mí, porque aún estoy aprendiendo, y poco a poco voy mejorando. También aprovecho para decirles:
¡Viva los novios!

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